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Pero esas lágrimas no eran ciertas,
ni ese lamento que aúlla en el campo adormecido por la sequedad,
comprendo la dimensión del agravio
y no guardo más que asombro.
Oh maravillas, la falsedad, la hipocresía,
que logran cDEFANGED_Onmovernos
nos arrancan la rutina,
y el equilibrio en harapos se mece dulcemente en la mentira.
Oh maravilla de maravillas, el amor maternal,
locura disfrazada de ternura,
cariño vestido de plebeyo decadente,
mirada amable en esos ojos que bailan con frenesí
una danza enajenada.
¡El equilibrio en harapos se mece dulcemente en la cuna!
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